¡Isabel Rodríguez Blanco – Tita Isa!

Por fin ha llegado el día. Iba a esperar al fin de semana para escribirte esto, pero acabo de llegar ahora de trabajar y como vengo con el subidón después de hablar contigo, me he dicho, eh, Teresina, no dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy, así que, aquí me tienes, corre que te corre tecleando como una loca al teclado del ordenador.

Antes de nada, pido disculpas por utilizar las fotos que me has mandado, pero es que son tan preciosas, que no puedo poner mejores fotos para acompañar a este escrito.

En contra de lo que le pasa a mucha gente en este país, desconozco si en otros pasa lo mismo, yo soy de las personas que me alegro infinito, muchas veces más que si fuera para mi, de lo bueno que le ocurre a los demás, sobre todo si entre esas personas hablamos de familia y amigos. De ahí el subidón que tengo ahora mismo.

En este caso hablo de familia, hablo de ti, mi prima Isa, a la que yo llamo tita Isa cariñosamente, porque como siempre me he criado con tus hijos y los de madrinina Aurori y tita Choni, pues al final, es como si fuerais más mis tías que mi primas (tengo pendiente un escrito sobre las tres y sobre los papis, pero eso para otro día).

Hoy toca felicitarte por ser un día realmente especial, primero por ser tu cumpleaños, que eso ya es motivo más que de sobra para hacerlo (y como ya sabía todo esto no lo hice a las 6 de la mañana como es habitual en mi, porque tocaba que descansaras), pero sobretodo porque hoy alcanzas el paso a una nueva etapa de tu vida, merecida con creces y ganada a pulso, con sangre sudor y lágrimas.

Mi escrito es para felicitarte si, pero más que para eso, es para decirte GRACIAS, con mayúsculas, negrita, cursiva y subrayado, por amar tu profesión como la amas y lo has demostrado en toda tu etapa laboral, por dar más de lo que debías para todas las personas que hemos tenido el placer y el orgullo de pasar por tus manos (aunque algunas por suerte vamos a poder seguir aprovechándolo, porque la que es enfermera lo es para siempre), por ser la persona íntegra que eres, por respetarte y hacerte respetar desde el segundo uno hasta el último segundo, por saber estar siempre en tu sitio y por haber tenido la capacidad de estar al pie del cañón en los buenos momentos y lo más difícil, en los malos momentos, tanto personales como laborales, por haber demostrado que eres no solo una profesional como la copa de un pino, si no la mejor enfermera que cualquier persona puede desear tener a su lado.

En la vida hay profesiones que son vocacionales y la enfermería es una de ellas.

Tú te la has tenido que currar muchísimo, desde la carrera, hasta todos los años de tu vida laboral. Has vivido de todo, mucho bueno, pero también mucho malo, y has sabido llevarlo todo con la fuerza y la garra que te caracteriza, porque sientes lo que haces y eso no hace falta decirlo, solo hay que verlo plasmado en tus actos.

La vida te ha golpeado duramente muchas veces; a pesar de todo has podido con ello, has sabido seguir adelante y has demostrado estar por encima de mil avatares; todo eso es lo que no saben esas poquitas personas mal intencionadas que por desgracia también te has encontrado sobre todo en estos últimos años (como decimos en la familia, siéntate tranquilo a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo).

 A Dios gracias, la mayoría de las personas con las que has tratado saben realmente quien eres, saben lo que vales y lo que amas lo que haces, por eso hoy acaba tu etapa laboral y lo haces como tienes que hacerlo, y como debes hacerlo, con la cabeza muy alta, con orgullo, con satisfacción por  el deber cumplido, porque hoy la vida gana una persona más para disfrutarla, pero la profesión sanitaria pierde a una gran enfermera, a una mejor profesional y a una excepcional persona y si hay algún departamento por ahí por las alturas en el que se organicen todas las actividades de la vida, alguien estará lagrimeando porque ya no vayas a seguir en la dura batalla.

Creo que la vida te debe muchas cosas, pero quizá una de las que más te debe es permitirte vivirla y disfrutarla como te mereces y como te lo has ganado.

Mi Enhorabuena tita Isa, mi agradecimiento por y para siempre, porque mi cariño lo tienes desde el día en que nací.

Te deseo años de salud, amor, felicidad, pero sobre todo, años de mucha vida con todas las personas que te queremos.

Que Dios te cuide, te proteja y te compense como te lo has ganado.

¡Te Quiero Hasta el Infinito y Más Allá!

¡Hoy se va una Enfermera de la Sanidad Pública, que redoblen con fuerza las campanas!

Para culminar este escrito, un poema precioso que he encontrado y que me gustaría dedicarte (espero que a la persona que lo escribió, si alguna vez llega a su conocimiento, no le importe que lo utilice):

(De Elsy Alpire Vaca)

El abrir y cerrar de ojos,

 el inicio y término de un suspiro,

el final y surgir de una esperanza,

simbolizan  tu sabiduría.

Porque descubres y conoces a fondo

el punto nexo entre la vida y la muerte,

entre el nacer y declinar del sol…

Esos puntos en los cuales vives

con la existencia rota en dos,

 muchas veces por tu voz

creas la luz  donde  hay oscuridad

y donde solo tu presencia

ahuyenta los dolores

y devuelve bienestar…

Dime quién tocará tu puerta!

Dime quién se abrirá el pecho!

Para mostrar tu nombre ante la historia,

Si no es tu alma en absoluto hecho…

En las horas de desvelo y ronda,

cuando solo la vigilia es honda

atenta, silenciosa y pura…

Nadie recoge tu angustia

de tus pacientes que gritan,

con ansia y clemencia tu mirada buscan,

porque intuyen que solo tú,

con la sonrisa en tus manos,

estás ahí apaciblemente,

para sentir, compartir y servir…

Ángel de  blanco traje,

tú que sabes de batallas perdidas,

 de laberintos y súbitas tormentas,

de luchas entre vivir y morir,

abre tus alas una vez más,

para que vuelva a nacer de tus manos

una luz, una sonrisa, un esperanza…

Hoy,  12 de mayo es tu día

que celebramos con alegría.

El mundo entero reconoce tu valor,

tu sacrificio y tu candor.

Enfermera joven, fuerte y buena

las campanas  repican y suenan

para alumbrar tu  camino…

Enfermera,  madura y consciente,

que las sendas que vas abriendo,

señalen las luces de tus seguidores

por la vida, la alegría y la salud.

Sin ninguna sombra de ingratitud

y en arco-iris de triunfos,

encuentres siempre felicidad…

Enfermera madura y jubilada,

que tu largo caminar por salas entrañables,

saturadas de artefactos y lechos,

de barbijos, guantes y aparatos,

guarden la pureza inmaculada

de neonatos y decanatos,

que pasaron por tu sublime labor.

Cuando las palabras callen,

cuando se detenga la hora

y la lluvia deje de caer,

Saludemos a la Enfermera…

Cuando se oculte el sol y una nueva vida renazca

con una sonrisa en el rostro

recordemos a la Enfermera.

Cuando termine el día, al caer de cada noche,

cuando ya florecen las estrellas

y los recuerdos acarician los sentidos,

en la penumbra de nuestra ternura,

juntemos nuestras manos y evoquemos

al ángel de traje blanco,

con la suavidad del alma.

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