¡Feliz Día de Santa Bárbara!

Hoy día 04 de diciembre, es el día de la Patrona, Día de Santa Bárbara, y como todos los años, es día de celebrarlo como se merece.

Mucha gente me dice, pero si tú no eres minera, por qué la celebras, pues muy sencillo, porque mis raíces si lo son, porque toda mi vida ha girado en torno a la mina, porque aunque no tuve que bajar nunca a ella (mi hermana si bajó una vez a conocerla y dice que jamás ha visto oscuridad más grande como la que había en la mina y solo bajando ves realmente lo que era ese trabajo), todo lo que soy se lo debo a la mina, porque tengo verdadera admiración por todos los que año tras año bajaron a dejarse la vida, muchos literalmente, entre sus paredes, o como consecuencia de la temida silicosis. Así que si, me considero hija de la mina y por lo tanto, Santa Bárbara será mi patrona hasta que me muera.

Nuestro inicio familiar fue en la mina de los Caballero, llamada Teresita, en Utrero, termino municipal de Vegamián. Era una mina propiedad de todos los hermanos Caballero, incluido mi abuelo Cruz (adjunto alguna foto que me han pasado mis primos, porque yo no tenía ninguna).

Toda la vida he escuchado a mi padre que estaban él y su primo José estudiando en Astudillo (Palencia), cuando les avisaron que volvieran urgentemente a casa que había ocurrido un accidente en la mina y había diez muertos, entre ellos el padre de José, mi tio abuelo Pedro, que aunque en la noticia pone que era soltero, la verdad es que no lo era. En ese caso fue una explosión de grisú, por aquellos años lo más normal del mundo.

En las minas primeras se controlaba la medición de grisú con un canario, algo que posteriormente evolucionó a los últimos grisuómetros, mucho más efectivos.

Los accidentes en la mina pueden deberse a caídas de materiales, a caídas de diferentes niveles, a explosiones, incendios, uso de explosivos erróneo, enfermedades derivadas de la continua exposición a gases, humedad y todo lo que conllevaba el trabajo a muchos metros bajo tierra, etc.

Siempre he considerado el trabajo en la mina como uno de los más duros que uno puede tener, junto con el de los pescadores, porque cada día te levantas y sabes que vas a trabajar, pero no sabes nunca si volverás con vida. Es una angustia no solo para el que baja al pozo, si no para toda su familia, que día tras día se despide como si fuera la última vez.

Cuando la gente habla, dice, critica, siempre digo lo mismo, si tan buen trabajo te parece, si tan bien pagado está, si tanta envidia te da la pensión que cobran (los que han tenido la suerte de sobrevivir con una vida digna), haber tenido el valor de ponerte el mono, coger la lámpara, el casco, entrar en la jaula, y escuchar como con ese sonido chirriante te van bajando metros y más metros a la profunda oscuridad de la tierra, sin ver, sin más compañía al final que tú contigo mismo y con la fuerza que te da el tener que llevar comida a tu casa, porvenir a tu familia y pensar que has de hacer todo lo posible para regresar al final del día con los tuyos. Los mineros siempre han vivido al día y a tope, lógico y normal, a ver quién no lo hacía, con lo que soportaban cada día.

Era terrible cada vez que llegaba una noticia de un accidente en una mina, se te desgarraba el alma, siempre pensando, por Dios que estén todos vivos, por Dios que consigan sacarlos, por Dios que no sea ninguno de los mios……..pero la vida es dura, es cruel y es desgarradora, y no siempre daba tiempo a salir, no siempre se podía sacar a todos, no siempre se podía evitar el accidente, aunque por desgracia alguna vez se podía y aún así ocurría.

Recuerdo como si fuera hoy el último accidente de la mina, antes que las cerraran, fue el 28 de octubre de 2013 en el pozo Emilio del Valle de la Hullera Vasco Leonesa. Estaba trabajando y me llamó mi pareja para decírmelo, que se iba para la boca mina, que acababa de producirse un accidente muy grave en la Hullera y se me heló la sangre.  A partir de ahí, solo puedes rezar y rezar todo lo que sabes. En esos momentos uno piensa, cómo es posible que todavía ocurran estas cosas, pues por desgracia, ocurren. Qué horas más angustiosas siguieron hasta que llegó la fatídica noticia, seis muertos y varios heridos. Siempre es doloroso, pero más cuando conoces a las personas que se han ido. Mi pareja les conocía a todos evidentemente, yo personalmente a uno, porque justo el 31 de agosto, haciendo el primer km vertical de Villalfeide, que yo fui la única que lo hizo andando y no corriendo, motivo por el cual llegué la última, pero eso si, entré en tiempo, y hasta quedé tercera (todo hay que decirlo, porque no había más chicas), pues este chico era uno de los voluntarios que estaba en la cima junto con otros dos chicos, y ellos tres, mi pareja que volvió a subir después de hacerlo previamente corriendo para animarme y acompañarme en los últimos metros y en la bajada, y yo, hicimos el descenso charlando amigablemente sobre la mina y sobre los avatares diarios en la misma. Me quedó marcado ese accidente especialmente por este chico, porque me decía pero si hace poco estuvimos de risas, pero si hace poco estuvimos por la montaña como las cabras, pero si…..y los pero si, se quedaron en, Dios mio, qué dolor y qué tristeza tan grande.

Y luego piensas los años y años y la de gente que se dejó la vida en las minas, para que al final cuatro mercachifles se las cargaran, las cerraran y ahora tengamos que traer importado el carbón del extranjero, de mucha peor calidad, tengamos que ver muertas todas las comarcas leonesas, asturianas, palentinas y demás zonas mineras, y tengamos que pagar la luz a pelo conejo.

Me enerva solo pensarlo. Se me hiela la sangre.

Cada vez que me vienen a la memoria aquellas marchas negras, ver a todos esos mineros, caminar hasta Madrid, cuando les hacíamos el pasillo al llegar a León, o en cualquier otro lugar y ellos venían cantando a Santa Bárbara con sus monos, sus cascos, sus lámparas encendidas, sus caras negras del carbón, y tú solo podías llorar de emoción, de orgullo, y aplaudirles con todas las fuerzas que te permitía el empuchamiento que tenías, por verles teniendo que pasar por una situación así, con todo lo que habían luchado por su trabajo y por sus vidas, y encima eran ellos los que te abrazaban, te decían que no lloraras y te daban las gracias por estar ahí apoyándoles. Cuando te cuentan que al llegar a Madrid y pasar por delante de la casa de Antonio Molina, la familia al completo sale a aplaudirles y ellos paran y les cantan y de nuevo la emoción alcanza límites insospechados.

En fin, que ya tengo de nuevo nudo en la garganta.

Por mi parte he de decirles a todos los mineros, Gracias, a la mina, Gracias, a Santa Bárbara, Gracias, sois un orgullo para todas las personas de bien y para el país, y no dejéis que nunca nadie os diga lo contrario.

¡En mi casa jamás faltará una Santa Bárbara, ni una lámpara minera!

¡Viva Santa Bárbara, Patrona de los Mineros y de los Artilleros!

¡Himno a Sánta Bárbara!

En el pozo María Luisa,
tranlaralará, tranlará, tranlará.
murieron cuatro mineros.
Mira, mira Maruxina mira,
mira como vengo yo.
murieron cuatro mineros.
Mira, mira Maruxina mira,
mira como vengo yo.

Traigo la camisa roja
tranlaralará, tranlará, tranlará.
de sangre de un compañero.
Mira, mira Maruxina mira,
mira como vengo yo.
de sangre de un compañero.
Mira, mira Maruxina mira,
mira como vengo yo.

Traigo la cabeza rota,
tranlaralará, tranlará, tranlará.
que me la rompió un costero.
Mira, mira Maruxina mira,
mira como vengo yo.
que me la rompió un barreno.
Mira, mira Maruxina mira,
mira como vengo yo.

Santa Bárbara bendita,
tranlaralará, tranlará, tranlará.
Patrona de los mineros.
Mira, mira Maruxina mira,
mira como vengo yo.
Patrona de los mineros.
Mira, mira Maruxina mira,
mira como vengo yo.

Mañana son los entierros,
tranlaralará, tranlará, tranlará,
de esos pobres compañeros,
Mira, mira Maruxina mira,
mira como vengo yo.
de esos pobres compañeros,
Mira, mira Maruxina mira,
mira como vengo yo.

8 comentarios sobre “¡Feliz Día de Santa Bárbara!

  1. Sabes que toda mi familia fué minera, menos yó.
    Todos son mineros por parte de mi padre y por parte de mi madre.
    Mis abuelos y sus hermanos.
    Soy la oveja negra de la familia.
    Todos me quieren y me respetan.
    Me llaman constantemente, me preguntan, etc. etc.
    Hacemos reuniones familiares y siempre me toca organizarlas.
    Pero les quiero con locura a todos.
    Me has hecho llorar con lo que has escritorio.
    Pero es verdad todo lo que pones.
    Un abrazo, un beso enorme y gracias por defender a los mineros.
    Sabes que yó siempre los defendí.

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